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Que Linda Fiesta (Copy)

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Que Linda Fiesta (Copy) - Page Text Content

S: TU FIESTA ES LA NUESTRA

3: Para Héctor Dedicado con mucho amor Regina, Julio, Claudia, Carolina, Valeria, Florencia, Lali, Irene, Elliot, Leila, Eddie, Ariana, Debbie, Silvia, Yul, Dario, Marcela, Nicole, Carla, Magali, Gabriel, Monica, Dana, Shai y Eial

4: Familia Rosenzvit

5: Familia Rosenzvit (ca. 1920) José (sentado), Abraham, Enrique, Cecilia, Ines, Bernardo (sentado), Manuel, Samuel

6: Anita "Tita" & Enrique Rosenzvit

7: Rosa & José Perelstein | Berta, Felipe, Ernesto, Tita | Anita & Enrique | Eduardo, Nito, Horacio, Héctor, Marcelo Nora, Alcira, Marta, Susana, Lydia

8: Enrique & Abuela Cecilia Rosenzvit con Héctor | Anita embarazada | Anita y Héctor

9: Nito, Nora, Héctor, Marta, Eduardo

12: Irene | Dario | Gabriel | Hector & Hilda

15: Nunca me llevaste de viaje, a Europa, Medio Oriente, África. Ni siquiera unos pocos dias a Punta del Este, ni que hablar de los cruceros... Nunca fuimos a pasear por Alvear y ver las vidrieras de Zanoti, Perugia, o Cartier – y menos tratar de entrar! Tampoco prestás atención cuando hijos o nietos acunden a tu ayuda por un consejo o una opinión. Pasaron los años y formamos una linda familia, por esto y por más, te perdono. Regina | Queridísimo marido: Todos te consideran un super héroe, pero yo – tu abnegada, cariñosa, hacendosa, sacrificada esposa – opino que despues de 42 años juntos, no es como parece. Siempre te preparé los mejores manjares gourmet y vos preferís jamón, queso y uvas. Te lavé y planché las camisas y los pañuelos porque los Kleenex no te gustan.

16: Querido papá: Llegó el día de la revelacion! ¿De que hablan ustedes en los mails? Nosotros nos escribimos a diario. Nos contamos las novedades familiares, charlamos de los proyectos, de películas, de teatro, de comidas, de salidas y alguito de política o religión. Nuestros mails no son cadenas de chistes ni repetición de discursos. No diría que son mails íntimos, pero no son banales. Son cotidianos, como un cafecito con azúcar. Son las instancias que nos permiten estar juntos, viviendo tan lejos. Así que esta carta de cumpleaños será distinta de nuestros mails cotidianos. Esta carta es para decirte, sin respuesta, todo lo que nunca llego a decirte: Que te admiro como persona, como hombre y como padre Que has sido una persona justa y generosa, siempre Que expresas tu orgullo y tu amor por tu familia en una simple caricia Que nos has protegido a cada paso y con cada hecho Y hoy te digo con mucho orgullo y amor ¡gracias papá! Sos el sostén que me ha permitido crecer sana, fuerte, con valores claros sin distorsiones. Son las cosas que admiran mis hijas en mi. Y son tuyas. ¡Que la vida nos siga dando oportunidades de celebrarla! Irene

17: Querido Héctor: Unos cuantos años han pasado desde que yo lo conocí. Usted era el joven padre de mi novia que hasta le gustaba la música rock! En aquel entonces compartíamos a Irene y a Pink Floyd. Nuetra relación ciertamente ha madurado y hoy compartimos a Irene y a Vivaldi. Es un placer tambien compartir mis hijas y sus nietas, mi nieto y su bisnieto, y muchas hermosas vacaciones. Como diría Les Luthiers, "Que siga el compartimiento!" Lo felicito por seguir siendo el joven padre de mi novia con el espíritu incansable de disfrutar de la vida y de su familia. Por estos pasados 35 años tengo que agradecerle su continuo apoyo, generosidad, y el promover las relaciones familiares con sus hijos/yernos. Pero más aún por ser casi un padre para mi. Muchas, muchas gracias. Esperemos que siempre tengamos eventos felices y muchísimas ocaciones de festejos familiares. ¡Muy feliz cumpleaños! Un fuerte abrazo, Lali | AAAAAAAAAAAAAAAA

18: Viejo: Te escribo estas líneas medio a las apuradas, ya que no soy muy bueno para expresar sentimientos. Quizás tan solo sea un poco mejor que vos en esto de mostrar sentimientos pero aun insuficiente para sentirme cómodo escribiendo temiendo el peor ridículo; lo cursi y hueco. Lo primero que quiero decirte es obviamente que te quiero pero supongo que eso lo puede decir la mayoría de los hijos respecto de sus padres. Pasado este lugar común y entrando en lo distintivo de nuestra relación quiero decir que admiro y hasta envidio tu respeto por la voluntad ajena. Ese dejar que el otro haga lo que quiera sin dar opinión no solicitada. Eso requiere de un gigantesco dominio de carácter ya que uno siempre piensa que sabe mejor que el otro lo que es mejor para el otro. O por lo menos yo pienso así y no consigo dominarme y termino siempre opinando sobre lo que nadie me pregunto. Yo creo que de ahí deriva tu enorme generosidad porque es una consecuencia obvia de respeto hacia el otro. Nunca un generoso genuino da algo a sabiendas del uso de lo dado. Porque en ese caso busca condicionar al otro, cosa que vos jamás haces. Siempre me acompañaste en mis decisiones y como todos no siempre he acertado y sin embargo siempre me apoyaste en los distintos caminos que fui tomando. Hoy, que me toca ser padre de adultos, me doy cuenta lo difícil que es respetar los distintos caminos elegidos por mis hijas y respetarlas en lo que a veces considero equivocado. Muchas gracias, Dario y familia | Sos papa de una multitud y seguramente tu niñez no te preparo para ello y es por eso que sos mejor padre de a dos que de a muchos pero eso no significa que pese a ello no intentes estos programas multitudinarios como este crucero donde es imposible satisfacer a todos. Quiero en nombre mío y de mi familia desearte un muy feliz cumpleaños y agradecerte todo el cariño que a tu modo nos brindas y que pese a que no es lleno de besos y abrazos llega por otros caminos con enorme fuerza.

19: Querido Papaito piernas largas, Que difícil es conectarse con el sentir desde un seno familiar tan del pensar. Es para todos un esfuerzo y un recorrido que desconocemos y no practicamos, pero allí vamos. Pareciera ser que en esta etapa decidimos encontrarnos más, estar más cerca y lo celebro. Aprecio mucho las clases, las obras, los conciertos, la cancha, el templo o los viajes pero lo que más celebro es la calidad de los encuentros, menos pensados y más sentidos, más calidos, más profundos. Te amo profundamente, te respeto y te admiro y es un orgullo ser tu hijo. Llevo conmigo el legado del trabajo, del pensar, de la bondad y la generosidad pero propongo agregar abrazos, besos y caricias, le hacen bien al cuerpo y al alma. Si recordar es volver a traer al corazón, no hace falta, siempre estas allí con tu amor y tu bondad. Te deseo lo mejor, te lo mereces. Gabriel | Es raro pensar en los momentos juntos sin pensar en las ausencias, es raro recordar y pasearnos por la historia para rememorar los momentos del compartir sin caer en aquellos que no tuvimos. Atesoro las remadas por el río y las charlas en el living, los viajes en auto y comernos a solas las masitas que llevamos para la fiesta de rugby de la escuela. Pero lo que guardo en mi corazón es tu generosidad y tu bondad, quizás así intentas compensar esa limitación para demostrar lo que sentís.

20: Viejito hermoso: Me faltan palabras y quizás no me alcance la vida para decirte lo que siento y lo que sos para mí. No sabés la emoción y la felicidad que sentí al poder escribir todo esto y que hoy lo estés escuchando. Se mezclan adentro mio remolinos de recuerdos y sentimientos que se multiplican y me completan. Recuerdo cuando escuché tu voz profunda de bolero por primera vez e imaginé un papurri impresionante (mamá ayudo bastante, dijo de tus ojos celestes). Cuando te conocí, confirme que esos ojos celestes serían mi cielo tranquilo, aunque vinieran acompañados con una panza grandota, pelado, canoso y con una gigantezca nariz. Pero esa mirada me ganó y supe desde ese momento que vos serías mi papá. También ayudó a conquistarme ese disco de Serrat y la colección completa de figuritas que me transformó en la ídola del cole. Rápido y sin vueltas, como sos vos, estábamos en el casamiento, las tres niñas igual y horriblemente vestidas. Luego vinieron hermosas charlas cómplices con olor a café, regalos secretos y secretos compartidos, como los cigarrilos del avión envueltos en tus medias sucias. Aunque no abraces, no beses ni acaricies siempre me abrazaste, me besaste y me acariciaste como un padre a una hija. Gracias por sentirme hoy y siempre tan orgullosa de ser tu hija y de permitirme que Caro, Vale y Flor tengan un abuelo como vos. Te amo! Claudia

21: Hectorcito lindo : No soy mujer de muchas palabras y, menos todavía si se trata de expresar mis sentimientos. Son muchos y se empujan unos a otros. Quiero que sepas, Héctor, de lo agradecida que estoy con la vida. De la suerte y la buena idea que tuviste en mirar y elegir a mi mamá (o fue al revés?). De aceptarnos y querernos. De tus hijos. Por la energía que pusiste en formar una familia que atravieza el mundo para encontrarse, para celebrar y para contenerse y apoyarse. Por los valores transmitidos y que trascienden las generaciones, por tus consejos justos, certeros y eficaces. Por tu comprensión desinteresada. El mejor papá que me tocó (y tuve dos)! Tu generosidad no se expresa con palabras y no se mide en dinero. No se mide. En tu corazón hay lugar para compartir tanto pero tanto, que desde hace más de un año, desde que empezó a gestarse la idea del crucero, me rompo las meninges para encontrar el mejor regalo para una persona a quien el mejor obsequio es ofrecer a toda su familia (y sabemos que es grande y ruidosa) una semana de felicidad compartida. Es tu fiesta. Y es la nuestra. Te quiero hasta más allá del fin del universo. Y aún más lejos. Silvia

25: Carolina | Valeria | Florencia | Leila | Ariana | Debbie

26: Nicole | Carla | Ana Magali | Dana | Shai | Eial

27: Yul

40: Querido Abu: Después de una larga conversación, risas de por medio y algún que otro grito, fui elegida por mis primos y hermanos para redactar la corriente. La carta para el abu quedó a mi cargo, producto de una de esas divisiones del trabajo que tanto caracterizan a nuestra sociedad de hoy. Claro está, jamás podríamos haber escrito algo entre 13 personas repartidas en 3 continentes y con una diferencia etaria de más de 10 años, aunque ni duda cabe de que habríamos acordado una y mil veces en el amor y la gratitud con que hubiéramos llenado cada letra. En fin, me toca hoy redactar esta carta en representación de tantos otros que, así como yo, te quieren y que, rebalsando el sentido de cada palabra, te abrazan enormemente a cada fin de oración. Ahora sí, a abrocharse cinturones y sentir los besos que se esconden en cada punto. | Escribir por 13 no es tan fácil. Resulta difícil así, en una carta, sorprender a alguien que tiene todavía el recuerdo del gusto de las estampillas y al que ahora me dirijo desde una de las creaciones de Steve Jobs. Cuesta pensar en conocer a alguien con el que sólo compartiste realmente un cuarto de su vida, mientras que él en la tuya fue desde el principio uno de los grandes protagonistas. 12 de Noviembre de 1932, ahí lejos por los tiempos de la década infame, con una Europa de posguerra, y un Wall Street cual Ave Fénix, la Tita te alzaba por primera vez sin imaginar siquiera que 80 años y tres generaciones después estaríamos acá tantos queriéndote así e intentando hacerte sentir todo esto que nos mueve cuando te pensamos. | No conocimos tu niñez, adolescencia y juventud e igualmente podríamos hoy agradecerte por cada acción que te llevó a este momento, a construirnos así y querernos de esa forma tan tuya que fuimos aprendiendo con los años y nos valió cada día.

41: Hay cosas que no se escriben, sería imposible, y tanto agradecemos el que todavía no hayan sistematizado lingüísticamente cada uno de nuestros sentimientos. Pero sería lindo hoy poder al menos describir lo que para nosotros significa tenerte siempre tan cerca. Tan cerca es relativo, como cada posición y está bien, porque para los que no creemos en los kilómetros, la cercanía nunca habló de distancias, sino de esos corazones que a veces van de la mano cuando el cuerpo ni se entera. | Carolina tuvo la suerte de escucharte decir que ibas a ser su mejor amigo, de compartir con vos las uvas y todos los mimos que después recibió directamente Eddie, y que a los del medio nos saltearon atléticamente (Debbie, será una buena excepción), esto no va para quejas, a los abrazos hay que saber pedirlos, y yo nunca te he visto decirnos que no a un truco, o a un daiquiri en la terraza. Hemos ido al teatro a ver obras larguísimas, y todos recordamos esos viajes de otros tiempos. | ¿Qué escribir de vos que viviste tres peronismos, dos dictaduras, una guerra mundial y la caída del muro? ¿Qué tendrá que ver este momento en Virrey Loreto, Buenos Aires, con cualquier otro en el ‘50, cuando el Che todavía estudiaba medicina, Europa vivía sus 30 gloriosos y vos, que hoy me leés, transitabas estos 20 años en un mundo del que sólo queda la forma y algún que otro glaciar que tuvimos la suerte de haber compartido? ¿Cómo hacer para que hoy sonrías al ver este escrito que tipean 26 manos ahora en un Mac y no en una Olivetti?

42: De chica alguien me dijo que los amigos son los que te saben criticar de frente pero de espaldas te cuidan; a diferencia de quienes nos halagan en la cara y nos critican al voltear. Entonces, abuelo, robándole el lugar único a Carolina, todos vamos a proclamarnos grandes amigos tuyos y llevar ese orgullo dentro, cada uno de nuestros días. Siempre nos dijiste la verdad y eso ya es muchísimo en un mundo en el que la mentira es la norma. Así, por más que a veces nos haya dolido, aprendimos a valorarlo y agradecerlo, y a sentirnos especiales cuando venía una buena de la cual presumíamos después días enteros. Pienso así en mis hermanos después de algún gran partido de truco y el constante escuchar de esos el abu dijo que jugué re bien o al abu le gustó esa que hice. | Nunca diste muchas vueltas y eso sí que nos cuesta aprender a las mujeres, que más que vueltas damos espirales. Tal vez esa frontalidad haya chocado a veces con nuestro eterno deambular y será hora de perdonarnos, tantos años después, algún que otro grito que nos dolió así por lo mucho que te queremos. | Recodamos tus palabras, son pocas y entonces las guardamos con candado, disfrutamos tus sonrisas y nos encanta cada vez que nos enteramos por otra persona – y es siempre por otra persona – que andás por ahí diciendo alguna cosa linda de nosotros que jamás escuchamos de tu boca. Esos avisar a todo Ort que pronto llegarían tus tan inteligentes nietos, o ese hablar con tanto amor de las chicas de Nueva York, o de Yul, estando acá en algún asado en Zárate. | ¿Cómo hablarte a vos, abu, que nos enseñaste que la atención es mucho más que la ternura, y que escuchar es tantas veces más preciado que hablar y discutir?

43: Nos costaría tanto darte los besos que te debemos, y es que a veces nos encontramos con una distancia extraña que nos costo romper, pero qué más podríamos pedir de quien vivió el siglo XX cambalache y las grandes guerras, en Europa y en casa, los momentos de los que no hablamos pero bien tenemos todos en el alma y que siempre al pensarlos agradecemos el que hayas salido adelante y construido la familia que hoy día nos hace sonreír así. | Anécdotas miles: los chistes con Flor, los mimos a Debbie, peleas con Carla, Sudáfrica con Magali, y ese brillo que vemos en tus ojos cuando estamos todos en la mesa. Somos tantos y tenés que haber sido vos el que logró que nos queramos así y que nos tengamos tan cerca a pesar de tanto océano. El viajar cada 6 meses a ver a quienes te esperan del otro lado, y el estar siempre al tanto de todo lo que nos pasa aun cuando a veces nosotros ni nos enteramos. | Repasando, deberíamos agradecerte tanto más de lo que sabemos que al final esperamos hacerte orgulloso en cada paso y que alcance como un gracias eterno. Tal vez sería imposible explicar de verdad eso que sentimos cuando nos mirás y te sabemos algo orgulloso y contento de ser entre estos (casI!) 27 la familia que soñaste. La carta se pone acuosa y melosa y al final no hay sistema que reemplace los abrazos que te damos y pedimos, las sonrisas que esperemos por siempre te acompañen y un agradecerte eterno por estos 80 noviembres que nos hacen a todos sentir así, y pedir un otra vez de cada momento de amor. Feliz cumpleaños! Te amamos, Tus nietos | [Escrito por Dana]

44: A mi gran amigo, compañero de tantas aventuras, enólogo frustrado (pero exitoso en su segunda opción), le quiero dedicar el mejor de los abrazos, y arrancarle una promesa para compartir muchos momentos mas en el futuro. Jorge Groiso | Hoy en vísperas de la llegada de los primeros 80 años, escribo estas líneas en mi nombre y en el nombre de sus numeroso amigos para decirle que nos regocigamos por su amistad y que los amamos orgullosos y honrados de sabernos amigos de un Señor entre Señores. Que Dios te bendiga, Héctor querido. Manolo Lichstestein

45: Estimado y querido Héctor: Gracias por brindarnos tu apreciable compañía, en tantos hermosos momentos de festejos, de acercamientos al arte y porque no, en torno a la buena mesa. Con el tiempo descubrimos que subyace bajo tu apariencia, a veces algo distante, un ser hipersensible y lleno de condiciones confiables e imprecindibles para la buena amistad. Levantamos la copa por tus jovenes años. Con cariño, Mercedes y Jaime | Al intentar hacerte llegar un afectuoso saludo por tu cumpleaños, surgen (inevitablemente) los recuerdos de una larga amistad de más de 50 años, en los que hemos compartido muchos momentos felices. Si, para la tradición, los 80 años significan la plenitud de la sabiduría -- para los que te conocemos desde tanto tiempo afirmamos que los pasados son, como se dice frecuentemente, los primeros 80 de una larga vida deseada por todos tus amigos. Héctor querido: muchas felicidades, salud y feliz cumpleaños te desean junto a tu cariñosa familia. Los Leiserson

46: Para mi primito mayor: Resultó ser que los cuatro hermanos Peresltein eran muy unidos: Anita la mayor y Berta, la menor, eran en verdad madre e hija. Ernesto y Felipe, los hermanos del medio, discutidores como pocos. Ernesto resultó ser "el padrino" de Héctor, su sobrinito del alma. El primer niñito de la familia. Seguramente por eso, ese niñito era "lo más terrible en su conducta" que se pudo conseguir. Hacía desparpajos horripilantes, como que en los cumpleaños, corría sin parar, por todos los lares de la casa. De pronto pasaba por la mesa tendida, a punto de sentarse todos para los festejos, y el niñito Héctor Abel (que asi se lo llamaba), arrancaba y tiraba el mantel de la mesa con toda su fuerza – volaba todo lo allí servido de comida y bebida para el festejo... Pero el cuento mayúsculo, sucedió en la casa de la calle Sarmiento al 1000, donde vivían los Rosenzvit-Perelstein. Dicha casa tenía una lindisima escalera, que comunicaba a los cuartos. Había a la entrada un perchero donde Ernesto colgaba su rancho de Panamá auténtico, comprado con el esfuerzo de sus ahorros de empleado público. Como dije, antes, Ernesto, el tio y padrino, visitaba a su sobrinito del alma diariamente. Tal el amor que le tenía. Héctor, el enfant terrible que entonces tenía 4 años, en un ataque de juego guerrero y con toda la fuerza de su cuerpo, arrancó el panamá del perchero y encajó la copa del querido rancho en la punta de la baranda de la escalera! | Sombrero destrozado. Para Ernesto, fué un shock. Parece ser que al ver eso salió gritando despavorido: Sáqueneme a este chico de la vista porque lo voy a matar! Lo mato! Lo mato! Esta anécdota, pasó al historial de los Perelstein, seguramente aumentada y corregida, como otras tantas. Pero lo lindo es que ahora, querido primo, con unos cuantos años más, debe ser placentero poder escucharlas una vez más. Lo mejor para Héctor Abel! De su primita Bochi, con todo cariño

47: Héctor es un gran tipo. Inteligente, con idioma culto, organizador de eventos y viajes. Dirige el clan Rosenzvit con amor talento y sabiduria. Regina a su lado ayuda y comparte. Llegas a los 80 entero. Que sigas por muchos años y que nosotros y todos los que te rodean aplaudamos por lo hecho y por hacer. Betty y Anselmo

48: Después de la muerte de papá en 1954 pasé muchas horas en lo de la tía Anita y en especial cuando fui a la Facultad en la calle Perú a hacer el curso de ingreso de noche en 1958, muchas veces me quedé en la casa de Rivadavia a dormir en el sillón rojo en el living. A pesar de los 10 años de diferencia, compartíamos con Héctor almuerzos, cenas a las 8 en punto. Héctor era mi muy respetado primo mayor, químico, que en esa época escuchaba mucho jazz (tenía una enorme colección de discos de vinilo de jazz). Estaban siempre Lucas (el técnico dental), Dora que ayudaba a Enrique y Ángela que cocinaba con Anita (que aun no era la Tita). Recuerdo a Héctor muy interesado por mis estudios en la Facultad, preguntándome qué estudiábamos, qué hacíamos en los diversos cursos y entusiasmándose con nuestros logros. Después vinieron “la noche de los bastones largos” en 1966, el exilio en Chile, la muerte de Hilda y de Enrique, nuestro breve paso por Argentina en 1969 en que vivimos en Rivadavia 2031 en “la casa” que nos dejó Anita (momento en nació Carolina) y siempre estaba presente Héctor con sus hijos. La centrífuga política argentina nos expulsó otra vez en 1974-75, fuimos otra vez a State College (allí habíamos estado de 1969 a 1972) en Pensilvania y Héctor nos visitó, siempre presente. En 1976 fuimos a Alemania (la occidental), Cecilia ya estaba en la oriental desde 1975. Héctor nos visitó, a Cecilia en Leipzig y a nosotras en Mülheim; fue una gran alegría! La visita de Héctor coincidió con la de mamá, fuimos los 5 (Héctor, mamá, Paula, Carolina y yo) en mi autito a visitar unos castillos sobre el Rhin y al volver nos perdimos (me perdí) en las rápidas autopistas alemanas y volvimos (eso sí, sanos y salvos) tardísimo a casa y recién cociné un pollo que comimos retarde. | Es para mí una gran alegría poder celebrar los 80 años de mi querido primo Héctor. Cuando era chica mi primo Héctor estaba siempre presente, entre los Perelstein éramos solo cuatro primos (Héctor, Bochi, Graciela y yo) y cada uno/una hijo/hija único/a hasta 1952, así que muchas veces, por ejemplo cuando visitábamos a los abuelos en Liniers, éramos como cuatro hermanos. Se cuenta la anécdota de que mi papá, Lázaro, le enseñaba a Héctor a andar en bicicleta (antes de nacer yo!) y que Héctor Abel, muy enojado, tiró con fuerza la pequeña bicicleta contra el cordón de la vereda y “la destruyó”. | En honor de mi querido primo, Héctor, y para celebrar sus 80 jóvenes años;

49: El algún momento Héctor empezó a venir a la DRUPA (la feria de papel e imprenta) en Düsseldorf, a sólo 20 km de mi casa en Mülheim; recuerdo por lo menos dos de esas visitas 2 (una con Regina), o quizás fueron tres. Fuimos a las suntuosas recepciones en el Hilton, algunas muy graciosas. Una vez fuimos juntos a un concierto de Claudio Arrau en una sala en Düsseldorf (Spielhalle) en el que se oía el tremendo ruido de la lluvia en el techo (qué vergüenza) y otra vez fuimos a una sala con excelente acústica en Düsseldorf (Tonhalle) pero los asientos eran muy incómodos y Héctor tocaba con sus rodillas el asiento de la fila de adelante. | Héctor y Regina vinieron a Mülheim desde París con Silvia en 1990 y fuimos a Aquiesgran, la ciudad de Carlo Magno, en el 2001 vinieron al casamiento de Carolina y Boris, que se hizo en una (renovada y limpia) mina de carbón cerrada. También nos acompañaron durante la dolorosa ceremonia en Ginebra después de la muerte de Cecilia en Junio del 2005. ¡Siempre presentes! Durante mis viajes a Argentina, mientras vivieron nuestras mamás, siempre Héctor se ocupó de organizar salidas con ellas a teatros, comidas en buenos restaurantes, etc. Siempre Héctor estuvo muy presente en todos los acontecimientos familiares, en los homenajes a mamá y a Cecilia. Después de que nuestras madres se fueron seguimos cultivando las visitas teatrales y la buena mesa! Antes de cada viaje a Buenos Aires ahora espero con alegría disfrutar de los espectáculos teatrales que Regina y Héctor eligen con gran conocimiento de la escena teatral, además de la buena mesa. | En fin, que la presencia de mi primo-hermano Héctor en la vida de las Braslavsky se ha sentido muy fuertemente y representa un fuerte pilar emocional. Por eso y por mucho más le deseo a Héctor y su familia muchos años de felicidad personal, éxitos y alegría de vivir. ¡Le’jaim, salud, cheers, zum Wohl! La prima-hermana Silvia

50: Héctor en acción

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