Christmas Standard Delivery Deadline 12/18
: :
Get up to 50% Off! Code: MXSHIP Ends: 12/12 Details
Apply
  1. Help

"La Quebrada de Humahuaca"

Hello, you either have JavaScript turned off or an old version of Adobe's Flash Player. Get the latest Flash player.

"La Quebrada de Humahuaca" - Page Text Content

S: La Quebrada de Humahuaca - Fundación Aprendiendo bajo la Cruz del Sur

FC: La Quebrada de Humahuaca | Programa "Humahuaca Escuelas en Red"

1: Homenaje en el Bicentenario de la Patria Este libro digital de cuentos, hecho por las escuelas que integran el programa HUMAHUACA ESCUELAS EN RED, rescata y pone en valor, desde los relatos de los niños, el rico patrimonio cultural que vive en ellos a través de los testimonios de sus padres, abuelos y antepasados en la Quebrada de Humahuaca. Ojalá disfruten al leerlos, sabiendo que las nuevas tecnologías aquí se humanizaron coloreándose con la identidad cultural y el sabor local de esta tierra entrañable, en la que soñamos un cambio partiendo de la educación en igualdad de oportunidades. ¡FELICIDADES, VIVA LA PATRIA! http://humahuacaescuelasenred.blogspot.com Lic. Claudia Gomez Costa FUNDACIÓN APRENDIENDO BAJO LA CRUZ DEL SUR Presidente 25 de Mayo de 2010

2: El sapito paga sus culpas En época cuando deja de llover, la sequía llega. No hay agua ni para tomar ni para regar las plantas, ni para la cocina. Las personas pedimos a Dios y a la Virgen que llueva. Nuestras Abuelas pillan un sapito, se sacan el zapato y pegan al sapito tres fuertes zapatas. El cielo se pone gris, comienza a tronar y llueve. Desde entonces, todo queda regado. | Escuela Nro. 332 Chucalezna

3: La veta de oro | Mucho atrás, en el cerro de Muyuna, cuentan que en ese lugar existió una veta de oro, la cual sacaron para llevar a la iglesia de Uquía y cubrir el altar. Después quisieron seguir sacando más oro para enriquecerse, fue entonces cuando los mineros empezaron a desaparecer y tuvieron que llevar al sacerdote para bendecir el lugar. Al día siguiente, el oro desapareció. Escuela Nro. 332 Chucalezna

4: El hombre de fuego El hombre de fuego aparece en los cerros. Tira fuego por la boca, es alto, flaco. El color de su fuego es rojo, amarillo, fuerte, y camina por los cerros. Aparece a la gente que va por ahí. Él te guía por otro camino, te llama y enloquece. Esto ocurre en la hora de la oración. Es decir, cuando se pierde el sol y comienza la noche. La gente cuando ve al hombre de fuego, reza mucho y él desaparece por los cerros. | Escuela Nro. 332 Chucalezna Alumna de Quinto Grado

5: La cutana | En aquellos tiempos los bisabuelos de Franco vivían en la zona de Chucalezna y como siempre los lugareños se trasladaban caminando y se encontraban cosas que eran de las tribus indígenas, como ollas de barro, platos de piedra y la cutana, que son dos piedras, una plana que sirve de base donde se pone el grano y la otra, en forma de banana que se agarra con las manos de las puntas y va aplastando el grano que puede ser maíz, trigo o sal, Escuela Nro. 332 Chucalezna

6: Una historia de animales Había una vez un conejo que se llamaba Bronco. Le gustaba saltar, jugar y le encantaba comer zanahorias. Tenía dos amigos, la gata Preta y el perro Ruso. Preta era muy tranquila y Ruso, muy malo si le hacían travesuras. Juntos jugaban a las escondidas, pero un día decidieron ir a pasear cerca de la ruta. La gata Preta vio una paloma en medio del camino, avisó a sus amigos y corrieron a pillarla. La pícara paloma, al verlos, voló. Ruso la siguió por la ruta y de repente, apareció un camión y atropelló al pobre perro. Bronco y Preta trataron de ayudarlo pero ya no se podía. la gata se fue muy triste al cerro. El conejo quedó solo y extrañando a sus amigos por siempre. | Escuela Nro. 101 Colonia San José Segundo Grado

8: Escuela N 101 Colonia San José Segundo Grado

9: Mi yegua Mi yegua se llama China, le gusta relinchar. Cuando me voy a dormir le doy un beso en el hocico. Me gusta montarla y que me lleve a Punta Corral, un pueblito que está muy lejos, donde visito a una virgencita, también me gusta que me lleve a carnavalear. Cierto día, china se escapó, conoció a un caballo que se llamaba Tito y se fueron felices galopando. La busqué por todo el campo y me quedé muy triste. Después de un año apareció China con Tito y un potrillito, yo me puse muy contenta porque mi yegua había regresado. | Escuela Nro.101 Colonia San José Tercer Grado

12: El Duende El duende es petiso y panzón. Tiene un sombrero grande. Se parece a los niños cuando están solos. Es malo, pega con pluma. Hace perder los niños de su casa y los lleva lejos para asustarlos. Algunos son viejitos y otros no. Una tarde, muy tarde, estaba jugando atrás de su casa una niña que se llamaba Carmen. De repente, se le apareció el Duende a su ladito nomás, chiquito y llorando como bebé. La nena se asustó y se puso a llorar porque sabía que se la iba a llevar y pegar, porque los duendes pegan feo y fuerte. La mamá de la nena la escuchó llorar y cuando fue a verla, el Duende desapareció.

13: Escuela Nro. 341 Hornillos Segundo y Tercer Grado

14: Las almas Había una vez un señor en la Quebrada de Humahuaca que no creía en el regreso de las almas. Tenía una señora que era muy humilde, ela quería hacer y poner "ofrendas" para esperar a las almas de los difuntos más queridos, como se acostumbraba para el día de todos los Santos que es el 01 de Noviembre. El marido no creía en nada, le decía cosas malas, la retaba y no le dejó poner sus ofrendas. Sin embargo, la señora buscó un poquito de ofrendas, una jarrita de agua, una cuchara y una bolsita; las puso en el medio de su casa y salió a pastar sus ovejitas. El marido, al ver que su esposa había dejado sus ofrendas, murmuraba diciendo: ¿Para qué habrá puesto? Él entró a la casa, se escondió en una parte donde no lo veía nadie y allé sentado esperó un buen rato para ver si alguien entraba a comer y beber las ofrendas.

15: Finalmente, entraron las almas de sus compadres, su padre y la madre de su señora. Cuando los vio les dijo mi hija no tiene nada, nada me lo voy a llevar para el año que viene. El hombre no creyó, asustado, se desmayó y cuando se despertó fue de carrera a buscar a su señora, pero ya no la encontró más porque las almas se la habían llevado al cielo. Al año siguiente tuvo que hacer muchas ofrendas para esperar el alma de su esposa. Pero al fin él creyó y puso las ofrendas para las almas. | Escuela Nro. 296 El Perchel

16: El Raton y el Conejo Este cuento empieza cuando el conejo buscaba una zanahoria y ve un ratón. El ratón estaba triste porque el gato lo había echado de su casa y ya no tenía donde vivir. El conejo le hizo un lugarcito en su casa y le dio queso para comer. El conejo y el ratón le hicieron una trampa al gato con una trampera para ardillas, y el gato se enganchó en su cola. Él pechaba y pechaba para salir y cuando pudo escaparse, la cola le quedó pelada y se tuvo que poner una cola de papel. Así terminó la historia de los amigos ratón y Conejo. Escuela Nro. 296 El Perchel Sala de Nivel Inicial

18: El puente del Infierno Había una vez en el campo de Abra Pampa una señora llamada Rosalía, pasteaba llamas. Dice que un día decició ir para el puente de piedra natural. Juntó a su hacienda y cruzaba por ese puente. De repente, le apareció un hombre con una cola y unas astas sobre su cabeza. ella quiso escapar pero no pudo porque él la tenía bien agarrada, y entonces ella se acordó que tenía agua bendita y empezó a rocear sobre su cuerpo. Al fin logró escapar dice, y era un diablo y nunca más volvió a pasar por allí. Regresó a su casa muy asustada, al día siguiente se le pasó el susto y ella contó lo sucedido a su familia. Entonces, ellos le pusieron de nombre el puente del Infierno. Escuela Nro. 296 El Perchel Sexto y Séptimo Grado

20: ¡Que cuento...! En Perchel aparece el duende. Tiene sombrero grandote que hace con sus manos. es petiso y juguetón, tiene los ojos como una linterna. Juega con piedras formando corralitos. Se esconde en la oscuridad o detrás de los cerros. Aparece a las Madres que dejan a sus hijos solitos y a los chicos se los lleva y los convierte en Duende. | Escuela Nro. 296 El Perchel Primer Grado

21: El zorro y la perdiz Érase una vez que un zorro picarón, al cruzarse con una perdiz le preguntó: "¿por qué tus hijos son tan doraditos y los míos no? La perdiz, con cara burlona, contestó: "yo les pongo a mis guaguitas en el horno hasta que se doren bien y doy unas vueltas alrededor cantando guaguapinto-guaguapinto". Entonces, el zorro copión hizo lo mismo. Puso a sus guaguitas en el horno y esperó un buen rato. Cuando abrió la puerta un olor horrible salía, todos sus hijitos estaban quemados. El zorro se enojó tanto que quería matar a la perdiz y la correteó y la correteó por todo el campo hasta que la pobre, muy cansada, entró a una laguna. Furioso el zorro dijo a la perdiz: "voy a secar la laguna y te voy a comer". Y luego comenzó a tomar el agua hasta que ya no pudo más. Agotado y con la panza llena del líquido, salió de la laguna diciendo: "Espinita no me hinques, pajita no me toques, piedritas no me rocen", y justo en ese momento se pinchó con una espina filosa, se reventó la panza y el pobre murió en la orilla. La astuta perdiz se fue muy feliz con sus hijitos riéndose a carcajadas. Escuela Nro. 240 San Roque Alumna de Sexto Grado

23: Cansada y con sed Había una vez una pareja que vivía feliz en el campo y tenía un hijo. El esposo era soldado. Una mañana calurosa se enteró que había que presentarse al ejército para defender a la Patria. Su mujer no quería que se fuera. Él, sin escuchar el ruego de su amada, decidió partir. Preparó su equipaje mientras ella lloraba desconsoladamente intentando convencerlo para que se quede, pero el hombre insistió, subió a la camioneta y partió. Con el corazón destrozado, la señora corrió detrás del vehículo intentando alcanzarlo. Todo fue en vano. Muy agitada y con sed se sentó debajo de un gran árbol, alimentó a su bebé y siguió caminando. Buscó agua para beber y refrescarse, pero no la encontró. Nuevamente amamantó a su hijo, lo acurrucó bien a su lado y se quedó dormida junto a una tola.

24: Cuando su compañero, arrepentido, regresó a la casa y al no encontrar a su mujer, salió desesperadamente a buscarla. Pero ya era tarde. | La pobre señora había muerto de sed y de cansancio. Su bebé aún estaba con vida. El soldado, desconsolado, lloró y lloró mientras la enterraba a la sombra del gran árbol. Después, con profunda pena se despidió de su esposa, tomó a su hijito en los brazos y se marchó a vivir muy lejos, solo y triste. Escuela Nro. 240 San Roque Alumna de Sexto Grado

25: La Mulanima En el pago cuentan esta historia: La Mulánima es una mujer condenada y transformada en mula por haber tenido relaciones amorosas con un cura o haber cometido un suicidio. Es de color negro o marrón oscuro, con largas orejas y corre o galopa por los campos echando fuego por la boca y la nariz y destellos por los ojos. Arrastra pesadas cadenas y se alimenta de carne cazando animales o niños.

26: La persona que la mira muere o sufre una terrible desgracia. Si lanza su horrible rizotada puede dejarte inválido o medio muerto. Para salvar el alma de esta pobre condenada hay que cortarle una oreja o las crines con un puñal filoso, o hacerle tajos en forma de cruz en cualquier parte del cuerpo. Así, la Mulánima se convierte en hermosa mujer. Si algún hombre la mira inmediatamente se enamora y se va con ella abandonando todo, su familia, el trabajo y los amigos, quién sabe a dónde... Escuela Nro. 240 San Roque Alumna de Sexto Grado

27: El hombre de las cortaderas Todo comenzó en un lugar que está cerca de la orilla del Río Grande, un lugar donde se lo conoce como el cortaderal porque allí crece la cortadera, planta muy de la zona del norte. Entre medio de ellas, el río formó como una pequeña isla donde juntó arena haciendo un lugar muy apto para el juego de los changos del lugar. Una tarde de verano, cuando jugando al fútbol los changos sintieron que algo andaba por medio de las cortaderas, uno de ellos gritó: - ¡Es el hombre de las cortaderas y nos quiere llevar...! Fue un momento de confusión y miedo, todos salieron corriendo para el medio del río y pudieron observar que efectivamente algo había en medio de las cortaderas. Con mucho temor se fueron alejando del lugar.

28: Al otro día se volvieron a juntar porque la tarde estaba quieta y muy agradable e invitaba a jugar. Los changos, como de costumbre, se reunieron bajo un viejo sauce y olvidándose de lo ocurrido, entusiasmados porque uno trajo una pelota de fútbol nueva, se enfilaron hacia el arenal del cortaderal. Después de jugar un largo rato, se quedaron tirados en la arena cuando, de repente, se empezaron a mover las cortaderas despacito. Alguien dijo: - El hombre de la cortadera quiere jugar a la pelota con nosotros. Todos se rieron a carcajadas, como burlándose. De repente, entre medio de las cortaderas se escuchó un ruido que hizo que los muchachos salieran corriendo para sus casas, el más chico llegó llorando y le contó a su papá lo sucedido, a lo cual el padre le dijo que no se preocupe,que mañana irán a quemar ese cortaderal para matar al hombre que supuestamente, vive allí.

29: Era tiempo en que se honraba al santo San Juan Bautista y en la zona se acostumbraba, por la noche de la víspera, a hacer una fogata, y era el momento oportuno para quemar todo ese cortaderal. En la mañana siguiente, los changos miraban desde sus casas cómo había quedado el lugar donde vivía el hombre de la cortadera y se preguntaban ¿habrá muerto? ¿se habrá escapado? Era muy lindo ver que la cancha de arena estaba a la vista y sólo quedaban cenizas del cortaderal. A la tardecita se juntaron y al ver que no había peligro, fueron a jugar un partido hasta que se perdió el sol, cuando, de pronto, un viento muy fuerte empezó a soplar y entre medio de las cenizas pudieron observar que el hombre del cortaderal se estaba levantando y los comenzó a perseguir. Corrieron hasta llegar a una casa cercana y sin dudar, se metieron gritando de terror: - ¡Nos persigue y nos quiere llevar!

30: Al salir uno de los padres a ver quién los perseguía, se dio que pasaba por allí un remolino que había juntado las cenizas de las cortaderas formando una gran nube que para los changos era... EL HOMBRE DEL CORTADERAL. | Escuela Nro. 240 San Roque Primer Año

31: El alma en pena Se dice que el alma en pena anda por los cerros, rutas, casas. Si lo ves, se baja del caballo, te pregunta cómo te llamas. Si le decís, te lleva a un peñasco y te lanza del peñasco. Vuelve al cerro "La Pollerita", llora fuerte y cuando mata se hace fuerte y malo. Aparece todos los viernes a la noche. El se hizo así porque su familia lo abandonó, tiene un hijo igual a él. La gente se asusta al verlo, con el tiempo se enloquece. | Escuela Nro. 332 Chucalezna Cuarto Grado

32: El Cokena En la Quebrada, donde nosotros vivimos, es muy linda; tiene muchas historias. En ella habitan personas de distintos lugares y pueblos como Maimará, Tilcara, La Quiaca, Huacalera y muchos otros lugares. Hay también muchos cerros, Pucará y Parques Naturales. Nuestra Quebrada tiene mucha historia, si ustedes preguntan a sus abuelos, ellos capaz saben. El Pucará es un lugar donde habitan aborígenes de muchísimo tiempo.

33: Un día cuando jugaba con mis amigos, nos pusimos a contar cuentos, historias y leyendas, hay una a la que más le presté atención, la que contó uno de mis amigos, de un señor, "El Cokena". Se dice que COKENA es un señor que anda en los cerros cuidando los animales perdidos y también de sus vicuñas; él no es tan malo, pero cuando lo ves te hace dar mucho miedo, porque es un señor muy raro. La historia comienza cuando Cokena andaba cerro tras cerro viendo si algún animal estaba extraviado.

34: De tanto caminar y caminar llegó a un lugar. ¿Saben qué lugar era ese? Ese lugar era Pucará; y pensando que nadie vivió ahí, decidió venir más seguido para que le quede más cerca, y así poder ver si algún animal estaba extraviado. De pronto vio que un pastor pastaba a su rebaño y siempre lo contaba porque tenía miedo que se perdieran sus ovejas. Él se dio la vuelta para contar su rebaño y vio que le faltaba una, entonces agarró y metió todas sus ovejas. La buscó en los cerros, la buscó por los charquis y no la encontraba. Ya eran las siete de la tarde y la seguía buscando.

35: La ovejita andaba con mucho miedo tratando de encontrar su rebaño. Cokena decidió ir a ver si había algún animal extraviado, miró a lo lejos y vio que una oveja no encontraba su dueño, pero Cokena miró para todos lados y vio que el pastorcito venía por un camino y la oveja por otro. El pastor tenía mucha sed; ya no daba más, pero él no quiso descansar y siguió caminando. Cokena los seguía guiando a los dos; y dejó agua en un jarro para que él tomara. Cuando el pastor llegó, vio que había agua y decidió tomar sin pensar quién lo había dejado y justo encontró a la ovejita y se puso tan contento. Miró para todos lados y se preguntó: -"¿Este no es el lugar donde descansa Cokena y se llama Pucará?"

36: Pero Cokena no podía dejarse ver. Porque si lo vieran, nadie se acercaría a él; pero igual a él no le importa y siempre ayuda a los animales que conoce - como dicen otros -; hay alguien que sabe y esa persona es la que vivió para contarlo. Escuela Nro. 341 Hornillos Alumnos de Sexto Grado

37: La leyenda de la Quebrada Hace mucho tiempo, un grupo de hombres y mujeres vivían en una Quebrada a lo alto de Cieneguilla. El líder llamado Cuyo, tenía dos hijos llamados Andrés y Germán. Estaban jugando a cazar animales; de repente vinieron dos pumas y los dos niños empezaron a huir por entre los cerros, pero el hermano menor cayó y siguió corriendo hasta una cueva muy profunda y oscura.

38: El cerro se derrumbó y tapó la salida quedando atrapado durante una semana, alimentándose de insectos que había en la cueva, hasta que un día decidió buscar una salida. Tiró las piedras que tapaban la salida, encontró un camino y descubrió que la cueva era mucho más grande de lo que pensaba hasta que se cansó y caminó... caminó, vio una luz a lo lejos y exclamó: - ¡Soy libre! ¡Libre! Y salió de la cueva y se encontró en un valle entre muchos cerros y una casa no muy lejos de esa cueva. Allí había una familia.

39: Ellos tenían un rebaño de ovejas. El papá se llamaba Jorge, la mamá Eustaquia, el mayor Franco, el menor Juancito; les pidió alimentos, agua y comida. Se alimentó y les pidió trabajo de pastor y le preguntó su nombre y le respondió: -"Yo me llamo Andrés". Esa tarde se fue a pastorear el rebaño, estaba cayendo la noche y tenía que llevar el rebaño de regreso. Al llegar notó que le faltaban cuatro ovejas, se preocupó mucho y se fue a buscarlas en un cerro; vio un rebaño de vicuñas y, al costado, al pastor de las vicuñas, muy viejito con un sombrero de cuero, ponchito de lana y unas ojotas de cuero, la ropa muy desgastada. Andrés fue a preguntarle su nombre pero al acercarse, desapareció de repente. Andrés se preocupó mucho y se fue a la casa y dijo:

40: - Patrón Jorge, se me perdieron cuatro ovejas, fui a buscarlas y me encontré con un pastorcito con su rebaño de vicuñas, quería preguntarle si no había visto a las cuatro ovejas que había perdido pero él desapareció de repente. Su patrón le respondió: - Es el coqueta, Dios bueno que protege a todas las vicuñas, guardián de todos los animales de la montaña; le queda grande el sombrero, como es tan pequeño, la camiseta le cuelga hasta el suelo. Arrea por las noches su rebaño de llamas cargadas de oro y plata y se roba los guanacos cuando sus dueños los cargan demasiado. Escuela Nro. 341 Hornillos Séptimo Grado

41: La Pachamama Había una vez, un papá Basilio que trabajaba en su quinta, sembrando semillas de acelga, remolacha, perejil, apio, lechuga, tomate, pimiento, zanahoria. Con un tractor araba la tierra y también utilizaba diferentes instrumentos como azada, picota, pala, rastrillo, pico. Pasaron los días y no crecían las plantas, y papá Basilio ya estaba preocupado. Así que sacó todas las semillas que quedaban en el surco y las guardó en una bolsa que la colocó en el lomo de su burro y marchó desesperado. No sabía qué hacer. Caminó y caminó bajo el sol radiante del mediodía hasta llegar a un cerro lleno de cactus y, cansado, se sentó sobre una piedra, en donde apenas le daba sombra un cactus viejo y arrugado; y ató su burro. De repente vino un fuerte viento que asustó a su burro, que salió disparado como un rayo. Entonces papá salió corriendo a enlazar a su burro y nuevamente se sentó en la misma piedra.

42: Sintió un susurro en sus oídos: -¡Sh, sh, no te preocupes papá Basilio- dijo el viento. - Sí, sabemos por qué estás triste, porque nosotros conocemos estas tierras hace muchos años- expresó el cactus. Papá Basilio se da vuelta y no vió a nadie, y se asustó. - No te asustes, somos nosotros el viento y el cactus, tus amigos- dijo el viento. - Nosotros sabemos cómo tienes que hacer para que tu siembra crezca y dé frutos- dijo el cactus. - ¿Cómo?- dijo exaltado Basilio. - Debes llevar todas tus semillas al cerro más alto y rezar todas las noches para que Dios te ayude, porque toda la naturaleza le pertenece a él. Y toma una pasacana para el camino- señaló el cactus. Entonces, papá Basilio se levantó rápido y de nuevo emprendió la marcha para el cerro más alto.

43: En donde hizo tal cual el cactus le enseñó, rezó toda la noche hasta el amanecer haciendo vigilia, sin comer ni beber nada, sólo pidiendo por sus semillas y sus culpas pasadas, agradeciendo todo lo que tuvo en su vida. En ese instante, que estaba arrodillado frente a sus semillas, apareció una luz multicolor que levantó todas las semillas en el aire y luego las colocó en el suelo, y desapareció la luz. Comprendió entonces Basilio que debía volver a su quinta y sembrar. Con su burro de nuevo aró la tierra y colocó las semillas, y al cabo de unos días empezaron a brotar las semillas. Contento papá, no sabía cómo agradecerle a Dios, así que juntó lo mejor de su cosecha, cavó un pozo en el medio de su quinta y enterró esos frutos y verduras. También invitó a todos sus amigos e hizo una gran fiesta, orando a Dios agradecido por todos los beneficios que recibió.

44: A partir de ese día, cada vez que se termina una cosecha, todos los pobladores de Maimará, en agosto, celebran la fiesta de la Pachamama, de la madre tierra. | Escuela Nro. 341 Hornillos

45: El zorro y la piedra Un zorro hambriento andaba por el campo, desesperado entró a una casa, se metió en el gallinero, husmeó por las rendijas de las puertas y no encontró ni sintió nada. Era mediodía, "sus dueños estarán trabajando en el campo", pensó el zorro, y se paseó como en su guarida. En la cocina no encontró ni huesos, ni cáscaras. Se chocó con ollas de barro vacías y baldes volteados. Para comer nada había. Saliendo detrás de la puerta, sobre un batán encontró una tuqana que olía a charki fresca, y relamiéndose dijo: - Tuqana, quisiera lamerte ¡tengo hambre! - Primero haremos una apuesta- contestó la tuqana. -Acepto ¿qué apuesta querés?- bostezando de hambre, interrogó el zorro. - Veremos quién de nosotros es más rápido corriendo en una bajada- propuso tuqana.

46: El zorro llevó a la tuqana hasta el borde de una península cuya extensión llegaba hasta el río. Y a una señal, empezó la competencia. El zorro corrió y corrió levantando su rabo coposo, saltando y saltando los arbustos y las tomas. Para la bajada, corrió con cuidado. La tuqana rodaba y rodaba aumentando su velocidad en cada trecho de la cuesta abajo, y avanzaba seguro de ganar, "delicioso sería lamer la tuqana"- pensaba el zorro. Ya en la orilla del río, apresurado, el zorro volteó la cabeza para mirar su antagonista y ¡trac! sintió en la frente el pesado golpe de la tuqana. El zorro cayó muerto y la tuqana, rodando, se sumergió en el río.

47: TUQANA: piedra alargada que sirve para moler ají y golpear para suavizar la carne. CHARKI: carne secada al sol. Método utilizado por los Incas para conservar la carne por muchísimo tiempo. Escuela Nro. 341 Hornillos

48: El pato travieso Había una vez un patito lindo que vivía en La Banda, frente de la escuela, en la casa de Doña Quica. Era hermoso, de suaves plumas blancas, su pico y patas color naranja, era grande y coqueto. Daba gusto mirarlo, pero era tan pero tan travieso como nosotros. No se imaginan lo que hacía. Picoteaba y rompía la ropa que estaba recién lavada y secando. Pegaba un vuelo y subía al tendal donde se secan los maíces y se comía los mejores granos. El mes pasado, Quica no lo encontró por ningún lado. Lo buscó en la casa, no estaba; debajo de la cama, tampoco; en el corral menos; en la quinta, sólo huellas de sus patas marcadas sobre el barro hasta el canal. Qué triste se puso su dueña.

49: Comprendió que el pato se fue canal arriba y ella siguió el mismo rumbo. Ese día no lo encontró. Al día siguiente el lindo patito regresó bien temprano. Pasaron los días y volvía a perderse, siempre una vez a la semana ¿a dónde iría? Quica no sabía. ¿Estaría haciendo travesuras? Sólo él lo sabía. Pero qué pato andariego, esta vez se pasó...

50: Pasaron dos días y no volvía. Entonces Quica salió otra vez canal arriba y qué sorpresa se llevó. Lo encontró cerca de la casa de Alexis y no estaba solo. Ya tenía toda una familia, una pata linda y alegre como él y cinco bellos patitos. La señora Quica se acercó despacito y le dijo vamos a la casa. Cuac-cuac, cuac-cuac- dijo meneando la cabeza- ¿Todos o nada? Pato travieso convenció a Quica y regresaron todos. Qué feliz es Quica ahora, tiene siete patos bonitos que viven frente de nuestra escuela. Nosotros también somos felices mirando a Bello, Hermoso, Bonito, Precioso y Lindo. Y colorín colorado, los patos nadan, nadan y este cuento se ha acabado. Escuela Nro. 378 La Banda

51: El loro pelado Había una vez un loro del monte muy bullicioso, que con todos sus amigos, que eran otros loros tan loros como él, iban a comer choclos. Había un loro centinela en el árbol más alto. Abrían los choclos y los picoteaban, por eso los peones los cazaban. Un día, un peón irió a uno y lo llevó a su casa donde sus hijos lo curaron y lo criaron, llamándole Pedrito. Vivía suelto y se burlaba de las gallinas, y a la hora del té, subía a la mesa a comer pan remojado en leche, pues esa era su delicia. Aprendió a hablar rápidamente. Una tarde, después de varios días de lluvia, se puso a volar feliz hasta que llegó al río, donde de pronto, vio brillar a través de las ramas dos luces como bichitos de luz. Curioso, se acercó hasta identificar lo que había allí.

52: Era un tigre. - Hola amigo- le dijo el loro, burlón. - Hola- le respondió el tigre- Bueno, pero acércate más que soy sordo. Mentira era. En realidad, él quería comerse al loro. Este se acercó y el tigre lanzó un zarpazo. No lo mató pero le arrancó las plumas y la cola... Pedrito gritó de dolor y voló.

53: Tropezando y cayéndose, por fin llegó a casa y se miró en el espejo. Era un feísimo loro pelado. Voló entonces hasta el hueco de un eucaliptus y se escondió en el fondo, tiritando de frío y de vergüenza. Ya tarde, en la casa del peón, los niños estaban muy tristes porque el lorito no regresaba. Al día siguiente, a la hora del té, Pedrito entró por la ventana. Los niños al verlo, rieron y lloraron de alegría. El pajarraquito contó todo a su amo. Entonces Pedrito fue para donde estaba el tigre con su amo. Después el amo mató al tigre. Ya en casa, la familia estaba muy contenta. Desde entonces, al loro le gustaba acercarse a la piel del tigre. Colorín colorado, este cuento se ha terminado. Escuela Nro. 378 La Banda Sexto Grado

54: El zorro y el quirquincho El zorro y el quirquincho se pusieron a cultivar la tierra para sembrar papa y maíz. Cuando llegó la época de la cosecha, se pusieron a juntar primero la papa. El quirquincho preguntó al zorro cuál parte quería, la de arriba o la de abajo. Le contestó que quería la parte de arriba. Como el quirquincho era vivo, el zorro perdió.

55: Llegó el tiempo de la cosecha del maíz y el quirquincho le dijo al zorro que elija qué parte del maíz quería. Y como primero perdió eligiendo la parte de abajo, él pensaba que iba a ganar si elegía la de arriba. Se pusieron a cosechar y cuando terminaron la cosecha, el zorro perdió de nuevo. El quirquincho ganó. Colorín colorado este cuento se ha terminado... Escuela Nro. 378 La Banda

56: La alforja milagrosa Hace mucho tiempo vivía un hombre en La Banda que tenía una esposa muy mala, quien se sentía feliz sólo cuando su marido le traía piezas de caza como conejos, palomas, vicuñas, etc. Un día, en el cerro, agarró una vicuña y dijo: -¡Qué suerte, con esta vicuña mi mujer se pondrá muy contenta! Pero de repente, el Coquena, protector de los animales del campo, le apareció, le habló y le pidió que por favor soltara a la vicuña que todavía estaba viva. El hombre soltó su presa y se fue a su casa. Cuando llegó allí sin nada en sus manos, su mujer lo hartó de insultos. Al día siguiente, el señor volvió al cerro y nuevamente se encontró con el Coquena, quien le dijo: - Ayer le has dado la libertad a la vicuña; hoy te traigo este regalo.

57: De inmediato le mostró lo que tenía en sus manos: una alforja enorme de las que utilizan los hombres de campo para llevar sus alimentos. -¡Los dos afuera!- dijo el protector de animales, y en el acto salieron de la alforja dos hombrecitos musculosos y tendieron una mesa con los más deliciosos manjares. El hombre comió hasta decir basta. El Coquena habló de nuevo y ordenó a los fornidos enanitos que se metan a la alforja y en el acto, desaparecieron mesa y manjares. El hombre muy contento, se marchó a su casa llevando la alforja, pero antes le dió deseos de mostrarle el hallazgo a su madrina. Fue allí diciendo: - Tengo mucho hambre. Su madrina le dio lo que tenía. Él dijo: -¡Qué comida tan pobre, yo les invitaré un sabroso banquete- Dio la misma orden que tiempo antes había dado el Coquena y en el acto, sucedió el milagro.

58: Entonces, allí se hizo una gran comilona; la madrina y sus hijos comieron hasta saciarse. De repente a la madrina le dio envidia y pensó en adueñarse de la alforja. Por eso dijo: - Ahijado, te conviene un baño tibio. Él, agradecido, aceptó. Dejó colgada su alforja muy parecida a una que había allí, y cuando se estaba duchando, su madrina se la cambió. El ahijado salió del baño, agarró la alfotja falsa y se marchó a su casa. -¡Mujer, mira, con esto nunca más me molestarás!- fue lo primero que dijo a su mujer al llegar allí. Y ordenó a los hombrecitos que salgan de la alforja, pero no sucedió nada. Gritó más fuerte, pero tampoco sucedió el milagro. La mujer lo sacó de la casa a escobazos y el hombre volvió al cerro muy triste y preocupado sin entender qué había sucedido.

59: Una vez allí, el Coquena le apareció con otra alforja, la dejó y se fue sin decir nada. El hombre entonces dijo: -La primera era buena, ¿cómo será ésta?- Dio la orden acostumbrada y salieron dos jóvenes con palos, le pegaron retándolo: -¡tonto, no vuelvas a hacerte robar la alforja!- Entonces el hombre, de prisa, dijo: -¡Los dos adentro!- y desaparecieron los enanitos. El hombre, sin saber dónde le habían robado, volvió a lo de su madrina y cuando se descuidó, de nuevo la madrina intentó robarle la alforja. Para eso llamó a sus hijos, tomó la alforja y exclamó con voz potente: -¡los dos afuera! De inmediato salieron los hombres pequeños pero esta vez con enormes palos y empezaron a castigar a la mujer. Después le ordenaron que devuelva lo que había robado.

60: La madrina en el instante, retornó la alforja a su dueño. Ahora nuestro hombre se marchó con dos alforjas. Llegó a su casa diciendo tímidamente: - Mujer, mujer, mira lo que traigo. Puso la alforja en el suelo y dijo: -Los dos afuera. Y allí sucedió el milagro.

61: De manjares, la mujer comió hasta decir basta. La mujer desconfiaba todo el tiempo de su marido y aprovechó cuando su marido se fue al baño para agarrar la alforja mágica. Entonces, dio la orden: -¡Los dos afuera! De inmediato salieron dos jóvenes con palos, le dieron una terrible paliza y le dijeron: -¡Ama a tu marido con ternura! Desde esa vez, la mujer aprendió la lección y nunca más volvió a insultar a su marido. Escuela Nro. 378 - La Banda Segundo Ciclo

62: El cuidador de vicuñas Había una vez dos hombres que andaban por los cerros cazando vicuñas. Cuando escucharon llorar como si fuera un niño y vieron a un hombre muy petiso que tenía un poncho de lana de vicuña, un sombrero de oveja en la cabeza y, en los pies, medias de lana y ojotas. Muy enojado el chico les dijo: -¿por qué están matando a mis vicuñas? Los cazadores, muy asustados, le contestaron que tenían hambre y querían comer. Como ya tenían un animal muerto, se fueron a su casa. Pero al llegar, los estaba esperando este hombrecito que les dijo: -ahora los castigaré- Y les preguntó: -¿con qué mano quieren que les pegue? ¿Con la de fierro o con la de lana? Ellos contestaron: -Con la de lana.

63: El chico les pegó con la de lana y quedaron desmayados. Al otro día, cuando se despertaron, no estaba el animal que habían cazado. Así, estos hombres no volvieron nunca más. | Escuela Nro. 115 - Varas Quinto Grado

64: El diablo Había una vez un hombre que estaba arando y soltaba a sus bueyes para que descansen, cuando vio que bajaba un gringo del lado de la peña, sentado en una mula blanca y chispiaba fuego por la boca. Cuando se dio cuenta, ya estaba junto a él y le decía que lo acompañe a la mina. El hombre no quería ir, el gringo lo agarró y lo llevó al río. Allí estaban peleando cuando el hombre se dio cuenta que no era un gringo, sino el diablo. Entonces, el hombre sacó su puñal para matarlo, pero el diablo desapareció. El hombre, muy asustado, disparó a su casa y contó lo sucedido. Escuela Nro. 115 - Varas Quinto Grado

65: La mujer Me contó mi abuelo que en los tiempos en que se trabajaba en la Mina Gigante, en Varas, había un hombre que se llamaba Andrés Cuevas. Era muy trabajador, solía levantarse bien temprano para ir a trabajar en el socavón y regresaba a su casa cerca del atardecer. Allí vivía con su mujer, Isidora Solís, una joven muy guapa, de piel blanca, que arreglaba su pelo en dos trenzas negras y largas, adornaba su cabeza con trabitas de colores que la hacían aún más linda. Le gustaba arreglarse bien. Usaba siempre un reboso de color rojo bien bordado con colores llamativos, una bata colorida y siempre con su pollera de picote negra con trencillas rojas, amarillas y verdes. Ocurrió que un día Andrés se fue a trabajar como de costumbre y regresó a su hogar. Venía cansado y pensando que su esposa estaba esperándolo con el mate y la comida. Pero cuando llegó, Isidora no estaba...

66: Desesperado, salió a buscarla. El sabía que había fiesta en Varas, porque sus amigos le habían contado. Cuando llegó a la fiesta vio a su señora cantando coplas, se acercó, le habló y la sacó para llevarla a su casa, pues no le gustaba que ella anduviera sola por ahí. Después de un tiempo, la invitaron a una fiesta en Volcán de Higueras, un pueblito de los valles de Salta. Como Andrés tenía que ir a la mina, decidieron no ir.

67: Cuando llegó el día de la fiesta, el jóven se fue a trabajar. Volvió cerca del anochecer. Entró en su casa y vio que su mujer no estaba. Sobre la cama se hallaba tirada la ropa que usaba para trabajar, el fuego estaba apagado y no había comida. Entonces, se entriteció porque Isidora se había ido seguramente al valle. Muy preocipado, se preparó para ir a buscarla. Se abrigó bien y se puso encima su poncho rojo y el sombrero negro. También preparó su caballo y salió. El camino era largo. Ya era de noche, aún no había salido la luna. Y estaba muy oscuro y frío. El viento silbaba entre los cerros. Andrés tenía que llegar hasta el abra, es decir, hasta la cima del cerro. Cuando llegó allí, apareció la luna grande y plateada. Desde su caballo, miró hacia todas partes.

68: La luna iluminaba todo. Empezó a descender hasta que llegó al cerro Mundana. Allí volvió a mirar para todos lados. De pronto, escuchó que lo llamaban. A lo lejos vio a su mujer, bajó del caballo y se acercó pensando que era Isidora. Cada vez que daba un paso, la mujer se iba alejando. Era su mujer... Todo indicaba que era ella, su sombrero, su reboso, su pollera... Ya estaba a su lado. Ella seguía alejándose. Entonces... la abrazó... y la mujer desapareció. Andrés abrió los ojos como si hubiera despertado de un sueño. Un paso más y... se caía al precipicio. El muchacho se asustó. Para que se le pasara el miedo y para tener coraje, bebió unos buenos tragos de alcohol que los paisanos siempre llevan para aguantar el cansancio y el frío. Pensó en su mujer, ella podría estar en peligro.

69: Dejó atado su caballo y empezó a bajar hacia el pueblo. Iba muy asustado, desesperado. A medio camino ya vio la luz del lugar al que tenía que llegar. Siguió corriendo. Enseguida escuchó cantar coplas, gritar y la melodía de los erques. Quería llegar cuanto antes... pensaba en Isidora. Cuando llegó a Volcán de Higueras ya estaba amaneciendo, fue directo donde era la fiesta. Allí encontró a su esposa, que seguía cantando coplas. Fue, la abrazó, lloró y rió. Luego le contó lo que había sucedido en el cerro. La mujer se asustó y le dijo que nunca más volvería a salir sola. Escuela Nro. 115 - Varas Sexto Grado

70: La mujer que mato al tigre Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblito, allá entre los cerros de Zenta, vivía un matrimonio jóven. El amrido era renegón y muchas veces golpeaba a su mujer. Esta era muy humilde y siempre le hacía caso porque le tenía miedo. Una ves, el hombre decidió llevarla al monte para abandonarla y que se muriera. Así que emprendieron el camino hacia la pequeña casa que allí tenían. El lugar era hermoso. Había árboles inmensos en donde cantaban los pájaros de todos colores. Vivían por allí, animales silvestres, pero los más peligrosos eran las víboras, leones y tigres, Los esposos pasaron en este lugar un tiempo. Hasta que un día, el hombre pensó en dejarla sola para que los animales salvajes la comieran.

71: Así que le dijo a su esposa que iría al pueblo a traer mercadería y que volvería dentro de un mes. Mientras, pensaba: "cuando yo vuelva, ya estarás muerta". Ella le preparó la comida para el camino y lo despidió muy triste. La esposa permaneció en este lugar tan hermoso pero que, a la vez, le daba miedo. Una tarde, cuando estaba en su casita preparando la comida, escuchó un ruido muy raro que venía del monte. Le entró un poco de miedo, pero siguió cocinando los choclos y angolinos que había cosechado. Al rato, volvió a escuchar el ruido pero un poco más fuerte. Pensó que serían los monos que estarían peleando. De pronto, miró hacia la puerta. En el patio había un tigre que, al verla, rugió muy fuerte. El animal parecía hambriento. Ella se quedó inmóvil por el miedo.

72: Pero enseguida reaccionó. El tigre rugió otra vez. En ese momento, la mujer agarró un angolino y se lo tiró en el hocico, justo en el momento en que el animal abría la boca. El tigre dio dos brincos y en el tercero, cayó al suelo. La mujer, llena de temor, se encerró pensando qué sería de ella. Todo estaba oscuro, así que durmió hasta el otro día. Cuando se levantó había sólo silencio. Con mucho miedo abrió la puerta. El animal seguía tirado allí. Se acercó despacio y vio que la fiera estaba muerta. Más tranquila, fue a traer un cuchillo, lo peló y preparó charqui. Luego cocinó un rico asado.

73: Pasados unos días, volvió el marido muy contento ya que pensaba no encontrarla... Pero ella lo estaba esperando en la puerta de la casa. El charqui aún estaba secándose al sol y en medio del patio, como una alfombra, estaba el cuero del tigre. El hombre pensó: "si le llego a pegar, me mata". Escuela Nro. 115 - Varas Sexto Grado

74: Miedo en Hornaditas Todas las noches, en Hornaditas, camino por la ruta abajo, aparece un amujer jóven a todos los que transitan por la ruta. Ella nunca muestra su rostro. Sólo provoca mucho miedo a quienes la ven. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Cuarto Grado

75: El Duende Había una vez un hombre que había ido a una fiesta y cuando se fue a su casa, a medio camino, encontró a un bebé y lo alzó. Pero el caballo no quería caminar. El hombre le pegó al caballo fuerte y el caballo tuvo que caminar. Y el duende le quería matar. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Cuarto Grado

76: La Mulanime Carla era una chica linda que vivía en un puesto con su abuela. A ella le gustaba salir de noche. Una noche, cuando iba al baño, le apareció el mulanime y se la llevó a su cueva. La ató con cadenas y le daba de comer carne cruda de personas. Carla se convirtió en mulanima y empezó a buscar chicas y chicos para comerlos. Su abuela la buscó y cuando la encontró, le sacó el collar y le cortó los colmillos. Y la chica volvió a ser persona. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Primer Grado

77: El Duende En la casa de mi abuela, por las noches, todos los días se escucha el llanto de un bebé. Mi mamá dice que son angelitos que murieron ahí abandonados. Mi abuela siempre echa agua bendita y nos hace rezar para que esa criatura descanse en paz. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Tercer Grado

78: Una mujer que mato a sus dos hijos Había una vez una mujer que tejía frazadas, mantas, ponchos, fajas, y tenía siete hijos que los mataba apenas nacían. Después de un tiempo, le aparecieron los siete chicos a la señora. En el corral, la ramiaron y la comieron. Y desapareció y sólo quedó su ropa frente al corral. Los vecinos la fueron a visitar, tocaron la puerta y no salía nadie. Entonces entró una señora y se asustó. Llamó a la policía y cuando la policía entró a la casa, vio a los siete chicos muy felices. Se asustaron. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Tercer Grado

79: Zorro dañino Todas las tardes Rosendo y Carina van a pastear las ovejas. De pronto, apareció el zorro y agarró una ovejita para comerla. Carina gritó a su hermano Rosendo. El metió un hondazo y el sorro salió disparado y no volvió. | Escuela Nro. 277 - Hornaditas Primer Grado

Sizes: mini|medium|large|ginormous
Default User
  • By: Maria F.
  • Joined: over 6 years ago
  • Published Mixbooks: 3
No contributors

About This Mixbook

  • Title: "La Quebrada de Humahuaca"
  • Tags: None
  • Published: over 6 years ago

Get up to 50% off
Your first order

Get up to 50% off
Your first order